lunes, 10 de enero de 2011

Una de Manuel Rodríguez

"Soy de aquellos que creen que en esto de los gobiernos republicanos deben cambiarse cada seis meses o cada año lo más, para de ese modo probarnos todos, si es posible, y está tan arraigada en mí esa idea que si yo fuese el director y no encontrase quien me hiciese una revolución, me la haría yo mismo"


jueves, 23 de diciembre de 2010

Elsa

No sabía de días porque vivía en un mundo donde no había fechas ni calendarios. Su reloj se detuvo en los años 30, época que para los viejos nostálgicos era más simple, pero que para las mujeres valientes fue una tortura. No sólo porque había que callar las pasiones, los miedos, las aventuras, sino porque había que pretender ser quien no se era.

Ella era una mujer valiente, perseverante y decidida. Tierna y romántica, también. Supo vivir con lo que tenía, que a veces no era más que un saco de harina para hacer pan y seis bocas para alimentar. En esos días, miraba por la ventana hacia el campo de flores, pero no le recordaban momentos más alegres. Le traían a la memoria ese tiempo en que ensangrentó sus manos cortándolas para llevarlas a Valparaíso.

No sabía de días, porque una noche su cabeza decidió que no seguiría trabajando. Su memoria se extinguió como esas lámparas de gas que alguna vez hubo en su casa. Amaba las aceitunas pero una tarde olvidó cómo se llamaban. Otro día, tal como esas brisas que pasan rápido y levantan las faldas a las niñas desprevenidas, olvidó su nombre y el del que amó toda su vida. Sabía que su cuerpo seguía estando ahí, pero ya no lo reconocía. Por las noches, cuando sentía roncar a alguna de sus hijas que se turnaban para cuidarla, solía tocarse por completo. Desde los pies hasta llegar a su cabello, para ver si se reconocía. Luego trataba de gemir como en los tiempos idos, pero en eso despertaba a su guardiana y alcanzaba a mascullar un "quiero ir al baño", para que no la sorprendieran en tan secreto afán.

Durante los veranos, se quedaba mirando los damascos. Esa fruta tan llena de color y con un cuesco rugoso al centro, llena de fibras, llena de olor, le recordaba algo. Tal vez un verano en el que con sus primos y hermanas se tiraban piqueros en el río, y salían corriendo del agua a comer esa fruta olorosa.

Sus últimas palabras, a los 94 años, fueron una anécdota. En cambio su familia las interpretó como una señal, un camino a seguir. Ella dijo "miren por la ventana". Nadie, mas que ella, sabrá que significaban.

(Te extraño, Elsa)

domingo, 5 de diciembre de 2010

La Nación y sus viudos

Cuando apareció en los medios que el diario La Nación se cerraba, los comentarios celebraban, casi en forma unánime, la medida. "Esos periodistas ahora van a saber lo que es trabajar", "sólo se dedicaban a hacer campaña por la Concertación", y así.

Es cierto que este diario venía decayendo hace tiempo, pues contaba con una baja lectoría en su versión papel. También es cierto que hubo quienes lo usaron para hacer campaña de una manera tan burda, que el proselitismo de otros medios pasaba colado.
Pero esos tienen nombre y apellido. Y la historia se encargará de ponerlos en su sitio.

Para quien nunca estuvo en el edificio de Agustinas es difícil entender la mística que existía en ese lugar de trabajo. Tampoco sabían que allí se escribían cosas que en otros medios se callaban. Se hablaba de pobreza de una forma diferente, tanto que la sección Sociedad fue finalista con varias crónicas el año 2007 del premio Pobre el que no cambia de mirada. Uno de los trabajos, de Antonio Valencia, era una infografía con la foto de una familia que vivía con $120 mil pesos al mes. En ella, se detallaba en qué se gastaba la plata el clan. Otra crónica, de mi autoría, hablaba de la estafa de la educación secundaria técnica, que prometía una salida laboral digna, que pocas veces se cumplía.

Allí me formé como periodista de Educación. Más que eso, allí aprendí a escribir. Aprendí a distinguir noticia de anécdota, aprendí a escuchar. Aprendí que en el trabajo, si hay mística y ganas, se pueden hacer grandes cosas. Que un equipo unido, aunque sean cinco gatos, puede mover a un diario completo. Que las convicciones hay que pelearlas, que la autocensura puede ser la peor enemiga de un periodista. Aprendí de personas valientes, y también de las que no lo eran, a enfrentar las presiones, los cambios de titular, los retos del jefe.

Sin embargo, la anécdota de un puñado de periodistas no tendría valor si no fuera porque esos periodistas se la jugaron por decir cosas diferentes. Esa es la gran pérdida tras el cierre de un periódico de 93 años de historia: se calla una voz distinta, se da una señal de que no vale la pena pelear por interpretar la realidad lejos del duopolio. Lejos de la tele, de los realities y la farándula.

Golpeábamos a los grandes, aunque ellos tenían 40 autos para salir a reportear y nosotros, dos. Nunca había plata, pero la cobertura se hacía con pasión. A pesar de que sabíamos que pocos nos leían. Hablábamos de cómo las mujeres de la cárcel se las arreglan para tener sexo, de lo que pasa en los campamentos, de cómo es el invierno en las casas chubi, de las escolares embarazadas, de los robos de los dueños de las escuelas subvencionadas. Teníamos una sección, "Yo acuso" en la que perseguíamos a las empresas para que se hicieran responsables por sus errores. Cosas chicas, pero relevantes a la hora del servicio público. Una vez, conseguimos que Lan recuperara una maleta perdida y otra, que una inmobiliaria se hiciera cargo de una mala venta de una propiedad.


En fin, los que quedamos viudos de La Nación sabemos lo que ocurrió en ese edificio de calle Agustinas. Los que leían el diario porque seguía persiguiendo a los violadores de los derechos humanos; las minorías de cualquier tipo; los que nunca salen en los medios, también lo saben. Por eso, estuvieron en la despedida. Porque se quedaron un poco más solos, igual que nosotros.




martes, 9 de noviembre de 2010

La tía María

Hay personas que son parte del mapa de la vida de cada cual. Cuando desaparecen, es como una mancha de tinta en ese mapa. Algo se borra, se empieza a hacer difuso. Los recuerdos te dan pena y luego una sensación como de vejez de la memoria. De que todo lo que pasó con esa persona fue un sueño.

Ayer murió la tía María. Mi relación de parentesco con ella es difícil de explicar, pues se supone que era prima de mi abuelo, pero en los albores del 1900 los parentescos estaban muchas veces definidos por relaciones de amistad más que de sangre.

Ella estuvo siempre ahí, cariñosa y amable. La conocí vieja. Nunca imaginé cómo habrá sido de joven. Recuerdo que siempre me decía cosas halagadoras cuando iba a su casa, que me encontraba linda o simpática, cosas que diría una abuela a su nieta. Y me ofrecía un vasito de Coca-Cola.

Hoy lloré cuando supe la noticia. Los personajes que poblaron mi infancia van desapareciendo. Se van al libro de la memoria. Lloré y pensé en ella, en los que se fueron y en los que se irán. Escuché en mi mente la canción de Pedro Aznar, "Amar y dejar partir". Me quedo con la letra:

Lo que algún día
tuvo comienzo
tendrá fin
somos lluvias
en un río de abril

Todo se marcha
todo nos deja
seguir
es pañuelo que se agita
vivir

Cuando no estés
serás una sed
hebra de luz
en mi ser
tu ser

Cuánto camino
hicieron mis pasos
aquí
hoy soy sólo los abrazos
que di

La arena sabe
amar y dejar partir
quién pudiera
tan liviano
fluir

Cuando no esté
me harás florecer
en tu recuerdo
y seré
seré...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Celebrando los 200

Esta cosa de las fiestas patrias siempre terminan saturando de patrioterismo, "banderismo", chovinismo y todos esos ismos que nos hacen sentir como borregos siguiendo discursos que llaman a una cosa indefinida que bautizan como unidad nacional y defensa de los valores patrios. Me cargó la celebración oficial del bicentenario porque estuvo repleta de discursos excluyentes: que somos un país a punto de ser desarrollado, sin grandes conflictos sociales, que baila cueca, que se levanta del sufrimiento una y otra vez...En fin, discursos todos que dejan fuera a una parte importante de los chilenos, que solo tienen como misión en la vida ser comparsa de una elite que los incluye en su imaginario (y en sus oraciones, por cierto) cuando quedan atrapados en el interior de un yacimiento minero.

Estas celebraciones son un reflejo de lo que nos falta como país. Mientras todos los supermercados adornaban sus góndolas con banderas y papelería tricolor, se negaban a dar feriado a sus trabajadores. Y cuando una ley los obligó, los dueños de uno de ellos, el Jumbo, decidieron que mantendrían sus locales abiertos durante tres días para que los consumidores pudieran comprar la carne para el asado, incluso si se les ocurría hacerlo a las 3 de la mañana. Un local abierto 24 horas no sería motivo de reclamo si esta misma empresa no pagara la miseria de $ 2.400 pesos por hora extra a sus trabajadores. Viva Chile.

Eso es la celebración oficial. En cuanto a las celebraciones personales, debo decir que esta fue una de las mejores fiestas que he pasado en mi vida. Fui a casa de mis padres en la localidad rural de Pataguas Cerro. Y pude vivir un poquito como vive esa comunidad. Fue increíble: no paramos de reír, bailar, comer cualquier cosa salida de las cocinas siempre encendidas, tomar mate. Y fuimos con familia y amigos a la fiesta costumbrista. Una fiesta en la que no se escucha más que grupos folclóricos de la zona y se come sólo la comida tradicional, por decisión de los organizadores. Lo único que estos huasos no pudieron evitar es que se vendiera ron....hay algunos que no abandonan sus costumbres etílicas por nada.

Más que por la fiesta, lo que de verdad hizo de esta celebración memorable es que todos parecían ser amigos. Incluso los que no se habían visto nunca se saludaban e intercambiaban palabras, cosa que no es muy habitual en el cotidiano chilensis. Alguien te sacaba a bailar y no podías decir que no. Y cuando pusieron cumbias, los jóvenes no aguantaron mucho rato y pidieron que volvieran a tocar cueca.

En esta feria, el grupo que está contra la termoeléctrica tuvo su stand. Aunque terminé medio insolada por estar toda la mañana armándolo, fue una gran experiencia. Mucha gente se acercó a preguntar, a firmar su apoyo o a decir que estaba a favor de este tipo de plantas. Fue enriquecedor y a la vez, una muestra de que no estamos tan dormidos como parece.

La despedida de esta fiesta y de los amigos fue triste, como si hubiésemos compartido toda una vida. Nos abrazamos con nostalgia prematura porque va a pasar mucho tiempo antes de que volvamos a vernos. Ojalá sea en una celebración como ésta, en la que la sencillez es la premisa y el ánimo de disfrutar y conocer a otros, lo que se debe llevar puesto.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Diego Portátil

Fui a ver el documental "Diego Portales, la Ultima Carta". No me acuerdo el nombre de la realizadora pero es de la productora "Sólo por las niñas". La historia parte cuando encuentran los restos mortales del ministro -que fue un presidente en las sombras después de la Guerra de Independencia- en la Catedral de Santiago. Portales es retratado como un tipo duro, que hace lo que está a su alcance, desde desterrar a sus enemigos, fusilarlos y decretar leyes secretas, para que el país tenga un orden aceptable para poder empezar a hacer negocios en él.
La cosa es que me queda la misma sensación de siempre respecto a los personajes históricos: pueden ser unos salvadores de la patria o unos verdaderos hijos de puta. Nada nuevo en eso, salvo las intervenciones de Gabriel Salazar, siempre poniendo la nota izquierdosa entre tanto historiador de derecha.
Salazar es un maestro. Premio Nacional de Historia, dedica su investigación a todos aquellos que la historia oficial no cuenta, como los niños guachos, peones, proletarios...los pobres.
En una de sus intervenciones, Salazar concluye que nuestra idiosincrasia es hija de la dictadura (de todas las que han habido en la historia de Chile) y de las intervenciones militares. Todas nuestras constituciones nacen a partir del autoritarismo. Nunca pudo participar otro que no fuera adicto al tirano de turno, pensemos en un Jaime Guzmán en tiempos de Pin8. De ahí en adelante entonces...todo mal. Se nos dice que somos un país ordenado, pero en realidad somos un país plagado de sumisos ante el autoritarismo de unos pocos (concluye el documental), los mismos de siempre. Los que redactan constituciones, los que reprimen en la calle y los que en unos cien años más van a ser encontrados y vueltos a enterrar, como Portales -el gran puta madre de la patria- con honores de Estado.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Bar The Clinic

Yo pensaba que era como un Liguria barato, pero fue una sorpresa agradable el Bar The Clinic. Es cierto que hay mucha gente engrupida por la marca, pero también hay otra que va a disfrutar genuinamente de platos como el "Longueira", longaniza larga con dos papas al lado (nada a la imaginación) que está para convertirse en un clásico. Un detalle que terminó de conquistarme, además de la carta con chistes y buenos nombres de comida y bebida, fueron las frazadas en el patio, que sirven para incentivar al público a quedarse en invierno. Más encima, si en el lugar donde están se promocionan, cómo no, como "zafradas pal frío". Chilenismos nuevos y antiguos se mezclan con música de Los Jaivas y Sol y Lluvia para los nostálgicos...una estética que se ha estado instalando de a poco en bares de Santiago.
Le doy tres millones cuatrocientas mil estrellas y un longueira, parafraseando al pendejito este que critica películas en El Mercurio.

domingo, 29 de agosto de 2010

El pueblo unido

"La familia minera no es la que
conocimos hace 100 o 150 años,
hoy el minero es educado...un minero
que se puede sentar en cualquier
mesa de Chile"
Mario Sepúlveda, atrapado en la Mina San José

El drama de los 33 mineros atrapados en el yacimiento San José ha emocionado a todo el país. Nadie puede quedarse afuera cuando se ve en televisión un video de un viejo minero enviando saludos a su familia, diciendo que están bien y que tienen esperanzas de salir.

Esta historia, en la que el Estado y la empresa privada una vez más son cómplices de la precariedad en el trabajo de los obreros de Chile, muestra una cara diferente. Las palabras de Mario Sepúlveda lo reflejan. Dicen "ya no somos los ignorantes que pensaban que éramos". Pura conciencia de quien se es y de lo que se tiene para luchar.

Esta historia ha sido la epopeya del pueblo unido. Desde el chofer del camión que no durmió para recorrer medio Chile para llegar a tiempo con la sonda, hasta el carabinero que juega fútbol con los hijos de los atrapados. Parvularias que les hacen clases, un señor anónimo que reparte agua potable en el campamento donde esperan los familiares, operarios de máquinas haciendo turnos de 24 horas. Todos, reconociendo que la unidad hace la fuerza. El pueblo unido versión 2.0.

Otro ejemplo de pueblo unido es lo que pasa con la pelea contra las hidroeléctricas y las termoeléctricas a lo largo del país. El caso más evidente es el de Punta de Choros: una comunidad pequeña que se organiza de a poco, defendiendo una de las reservas marinas más bellas de Chile, a la que termina adhiriendo todo un país. Este grupo organizado consiguió que el presidente y su gobierno cambiaran de planes: si a principio de año la empresa Suez Energy, encargada del proyecto de instalar la central cerca de la reserva, recibía el visto bueno del Ejecutivo, tras la protesta ciudadana en las capitales regionales de casi todo el país, Piñera detuvo el proyecto, usando las típicas artimañas de la elite chilena: el llamado al amigo que conoce al amigo y que detiene el proyecto. Cero institucionalidad, puro compadrazgo. Por lo menos, como pocas veces ésta fue a nuestro favor.

Las comunidades rurales ya no somos las mismas de hace 100 o 150 años, parafraseando al amigo minero. Los hijos de los campesinos salieron a estudiar y ahora aportan desde sus saberes, que mezclan la experiencia del campo y la ciudad. Las poblaciones rurales no reclaman contra la instalación de una termoeléctrica por causa de su ignorancia sino todo lo contrario: porque saben de los perjuicios que traen y lo pueden demostrar con cifras y datos, tal como les gusta a los tecnócratas.

En esta mano -como dijo el huaso- a ver quien es mas "agallao".


viernes, 20 de agosto de 2010

El doble taller

El maestro del periodismo, Ryszard Kapuscinski, decía que los periodistas debíamos tener una cultura del doble taller. Es decir, una cosa es tener que correr por la crónica y hacer la pega para cumplir con los tiempos y espacios de la redacción, pero otra es madurar las ideas, escribir con pasión y buscar historias que a lo mejor nunca nos harán millonarios pero sí inmensamente felices.

En una interpretación libre de la idea del doble taller, les dejo uno de mis proyectos paralelos. Más que nada para que me ayuden a su difusión. Se trata de la pelea de una comunidad rural contra la instalación de una termoeléctrica. La eterna historia de David y Goliat. ¡Hasta cuando, Goliat, déjate de joder!

www.pataguasintermoelectrica.cl

Mientras más difusión, más creceremos las y los pequeños davicitos.

Tres ideas para antes de dormir

(Extraído del facebook de Pancha Aguilar)

Preguntarnos a cada momento es un ejercicio neuronal, una acción que nos mantiene vivos, conectados con el exterior e intensamente con el interior. Entre el viaje de vivir, de estar presentes y ausentes la mayor parte del tiempo, vamos construyendo casualmente una breve intención de proyecto, algo parecido a un timón que se inclina a la suerte de los vientos que soplan.


Existen casos donde el timón parece ser guiado por "otros". Para muchos es agradable ser tirados por bueyes, parece una buena estrategia dejar que alguien gaste sus fuerzas mientras guardamos nuestras energías para algo que no sabemos bien qué es. La idea es flamear, flotar hasta que alguien nos diga para dónde ir y cómo hacer el viaje.

Sin embargo y por fortuna, existen los que tienen su propio timón, el llamado "proyecto personal". Descubrir qué hacer en la vida y con ella, es algo que requiere tiempo, y no en sentido cronológico, sino TIEMPO, espacio, aire, reflexión, hasta fascinarnos con todo aquello que abarcan los ojos. Ni un momento parece perdido y todo sorprende, todo parece tener explicación, sentido e intención por existir. Cada elemento parece intervenir y colaborar con dicho proyecto.

Pero, sin embargo, no obstante :), el proyecto no tendría sentido si no es capaz de colaborar con el plan mayor, aquel plan que podríamos definir como humanidad, niños, mujeres, pequeños pueblos, analfabetos, pobres, vulnerados, incapaces, corazones, sonrisas, universo, etc. Existe algo más afuera de nosotros, además de ese insistente hábito de mirarnos el ombligo...

jueves, 19 de agosto de 2010

Buenos aires

Atravesando la avenida 9 de julio, esa misma que los argentinos dicen que es la más ancha del mundo, me detuve para hacer una foto del obelisco. En realidad, nunca me ha entusiasmado mucho el obelisco, pero me dejé llevar por la euforia turística del lugar. De repente, un chico de unos 17 años se me acerca con cara amenanzante y hablando entre dientes me dice "pasáme la cámara, tengo una pistola, pasáme la cámara". Yo, muerta de miedo, le dije que no. Estábamos en la mitad de la avenida y miré el semáforo y los autos que esperaban el verde. Iba a cambiar y él también se dio cuenta. Sonrió como desubicado y me dijo, "no, era mentira, dame una moneda". Como el semáforo seguía amenazando, se fue corriendo. Yo caminé hasta la mitad del bandejón y me quedé un rato esperando que se me pasaran los nervios con unos chicos que hacían malabares en las esquinas.

Después de ese incidente, miré de nuevo la 9 de julio. No había visto a todos esos chicos que se instalan en el bandejón central y están acostados sobre cartones mientras esperan a ver qué cae. Son muchos, difíciles de contar y seguir porque pronto se paran y empiezan a deambular por las esquinas o cruzan rápido la calle siguiendo a alguien.

Al tomar el subte para volver a casa -luego de que el "pibe chorro" me diera el gran susto no quería seguir turisteando- vi a niños de cuatro o cinco años, sucios, con los mocos colgando y peleándose por pasar a los pasajeros cualquier baratija que se pueda vender. La madre de dos niñas pequeñas pide dinero con otro bebé en brazos y las dos chicas recogen cualquier basura del suelo que parezca algo valioso. "Salí, guacha de mierda" le dice la más grande a la pequeña, de escasos cinco años, cuando ésta le disputa un papel.

Luego, un chiquito morocho vende un set de agujas. Parece que anda solo. Tras él, otra chica trata de que los pasajeros tomemos el papel en el que pide dinero.
Por un par de días, había olvidado que existían. Un par de días de descanso y de vacaciones, paseando feliz por la capital de un país vecino.

De repente, el triste espectáculo de la pobreza se hace visible, precisamente cuando me afecta. ¿Cuántos chicos como el que me amenazó en la calle duermen y viven sus propias pesadillas todos los días? Mis sentimientos pasaron del miedo inicial por el robo, a la vergüenza de pertenecer a "los otros", aquellos que vivimos cómodamente en nuestras casas calefaccionadas, gozamos las virtudes de un sistema desigual y no pensamos en la pobreza más que cuando vemos las campañas del Hogar de Cristo.

¿Qué hacer? Por ahora, sólo reflexionar y seguir entendiendo este mundo en el que nos toca estar. Y no olvidarse de que lo compartimos con todos. Incluso, con el pibe chorro que intentó llevarse mi cámara en la 9 de julio.

lunes, 9 de agosto de 2010

A Valparaíso le dicen Pancho

Yo sabía. Una noche, caminando por avenida Brasil en Valparaíso, dije ante un grupo de amigos que a Valparaíso le decían Pancho. No podía estar tan loca pero en realidad no sabía dónde lo había oído. Hoy encontré una confirmación de que sí, que le dicen Pancho.

Pinche aquí

El desafío de ser un buen profesor

Publicado en www.eligeeducar.cl

Aunque todos los estudios indiquen que un profesor de excelencia mejora el rendimiento de sus alumnos, no es hasta que llegas a una sala de clases que esta máxima se convierte en una urgencia. Hice clases durante cuatro meses en un liceo técnico de Puente Alto, reclutada por Enseña Chile. En este liceo, los buenos profesores escasean y están cansados. Eso provoca una reacción en cadena que impresiona: los alumnos no se motivan porque no entienden a qué van al colegio y los profesores se quejan de lo malos que son sus alumnos.

En cambio, un buen profesor consigue cosas que nunca imaginó: Que un alumno que al principio era agresivo quiera ser su ayudante, que un curso se motive para alcanzar una meta, que no quieran salir a recreo porque están felices siguiendo la actividad de aprendizaje.

Todo esto, lo bueno y lo malo, me sucedió. Muchas veces, al ver que mis alumnos no sabían cosas básicas –en segundo medio escribían “hauto” en vez de “auto”- me daba rabia que el vacío que tenían fuera tan grande y quería renunciar. Pero otras veces no quería salir de la sala de clases. Como una ocasión en la que, para que se tragaran una materia sobre niveles de habla formal e informal, inventé un programa de televisión: el más pintamonos del curso era mi entrevistado y otro alumno se puso una mochila al hombro, a modo de cámara.
Ese día, tuve a mi audiencia cautiva durante casi toda la clase y lo pasé increíble. Se reían cuando había un chiste y tomaban apuntes cuando se los pedía. Los tuve en mi mano por casi noventa minutos. En otra ocasión, logré que mi curso más desordenado se quedara en silencio por al menos 20 minutos. ¿Cómo? Inventando un concurso en el que debían inventar la continuación de una historia. Podían participar sólo aquellos que levantaran la mano en silencio y todos respetaron. Cuando sonó el timbre se escuchó un “¡nooooo!” Mi sonrisa de satisfacción duró todo el día.

Así son las salas de clases, súper intensas. Por eso, creo que un buen profesor es aquél que está preparado para vivir intensamente. Con ganas de que todos los días sean un desafío. Hay que tener empatía con los intereses de los alumnos, ser buen relacionador público para manejarse con los demás profesores y tener visión de futuro: entender que lo que estás sembrando sólo se cosechará muchos años después cuando te encuentres con uno de tus ex alumnos y te diga “gracias a usted llegué a la universidad”.

Lo que aprendí en esos meses me marcó para el resto de mi carrera profesional.

El desafío de ser buen profesor no es para cualquiera. No sólo se necesita vocación sino que valentía y paciencia. Sobre todo esta última, porque los cambios en los alumnos no son de un día para otro. Pero cuando ocurren producen una alegría indescriptible. Y una sensación de que se está aportando al futuro de un país en lo que verdaderamente importa: entregar igualdad de oportunidades para todos.

domingo, 8 de agosto de 2010

Para los que piensan en casarse....

Publicado el domingo 8 de agosto en Tendencias de La Tercera.

Las cifras que describen cómo son los divorcios en Chile

Un análisis de más de 300 sentencias de divorcio en tribunales dice que las parejas viven cada vez menos juntas y que ellos rehacen su vida en mayor proporción que ellas.

por Katerinne Pavez

Era el último día del 2009 y Maritza Mendoza recibió con retraso su regalo de Navidad: la sentencia que la dejaba como divorciada. Después de 14 años de matrimonio legal, pero sólo dos de convivencia, quedaba en libertad de acción legal. Una anécdota, pues ya tenía una nueva pareja. Lo mismo ocurre con muchas parejas que obtienen su libertad legal: su vida ya tiene raíces en otra parte. La Tercera tuvo acceso a más de 300 causas de divorcio de diferentes tribunales capitalinos para sacar una radiofgrafía de los divorcios en Chile. Estos son los resultados.

Un tercio de las demandas son presentadas por hombres

Si bien la mayoría de los divorcios son de mutuo acuerdo, casi un tercio de las demandas son presentadas por hombres y sólo un 12% por las esposas. Sin embargo, iniciar los trámites es más bien un "asunto de mujeres", explica el gerente legal de Aboga, Alejandro Krausz. "Los hombres vienen en mayor medida, pero casi siempre empujados por sus actuales parejas, que buscan darle punto final a la historia pasada de su conviviente". En una de las demandas, un hombre casado en 1962, separado de hecho cuatro años después, pero divorciado sólo desde 2009, declara que desde hace más de 30 años tiene otra pareja, por lo que pide el divorcio "para dar seguridad económica a su familia de toda la vida".

30% de los hombres tiene una nueva pareja

Al momento de divorciarse, un tercio de los hombres ya tiene nueva pareja. En la otra vereda, el 15% señala haber rehecho su vida. Un dato: un estudio del Centro de Opinión Ciudadana de la U. de Talca concluyó que tras un divorcio, los hombres tardan en promedio menos de dos años (22 meses) en establecer una nueva relación duradera. Ellas, en cambio, se demoran tres años. En algunos casos, se dan situaciones fuera de lo común. En una de las sentencias revisadas, ambos cónyuges tenían una nueva relación. Lo insólito es que la nueva pareja de él y la nueva pareja de ella eran hermanos.

Los matrimonios duran 10 años viviendo juntos

Las parejas duran cada vez menos tiempo juntas. Según los documentos analizados, un matrimonio casado en la década del 70 alcanzaba a vivir 17 años junto, los que se casaron en 1980 lo hicieron durante 13 años y en la década del 90 el promedio es sólo 6,9 años. Los mismos protagonistas dicen que antes existían presiones sociales que hoy desaparecieron. Rafael Castillo, quien se casó en 1970 y convivió con su pareja durante 30 años, cree que el motivo es meramente social. "De mis 30 años de matrimonio, por lo menos 15 ó 16 fueron sólo para la foto, porque pensaba lo difícil que era tener que explicar a todo el mundo la nueva situación". La razón, según se desprende del Informe de Desarrollo Humano para Chile 2010 del PNUD, es la independencia económica de las mujeres. El 70% de ellas asegura que no necesita a un hombre a su lado para que las cuide.

Parejas sin hijos duran tres años

Un factor que retrasa el divorcio son los hijos: mientras las parejas sin hijos (un 15% de los casos revisados) viven tres años juntas en promedio, las que tienen un hijo conviven por cinco años, las que tienen tres hijos, 15 años, y las que tienen cuatro o más, 20 años. Entre las historias analizadas donde la pareja tuvo hijos, hay varios intentos previos por componer la relación antes de separarse, los que quedan relatados en las sentencias. A veces, los hijos influyen directamente. Rafael Castillo recuerda que su mujer abandonó el hogar en, al menos, tres ocasiones antes de que él se decidiera a poner constancia en Carabineros. Esto, porque los hijos le pedían que fuera a buscar a la madre y que solucionaran todo. Los hijos también influyen en la forma en que se desarrolla el juicio de divorcio: en una de las sentencias, la esposa señalaba que no quería dar detalles de la infidelidad de su marido por si los hijos alguna vez leían el fallo.

11% se separa por infidelidad

Si bien la mayoría de los divorcios son por cese de la convivencia -la pareja no vive junta hace por lo menos un año-, entre las razones aparece en un 11% la infidelidad de la pareja. Se trata de un porcentaje menor en el papel, pues no es obligatorio declarar las razones de la separación de hecho. Sin embargo, Krausz revela que esta es una de las dos grandes causas de las rupturas. La otra es la suma de desavenencias y peleas que terminan por cansar a las parejas.

En uno de los juicios se lee que la mujer fue infiel a menos de seis meses de haberse casado y, aunque el marido la perdonó en esa ocasión, el cese de la convivencia se dio porque ella estableció prácticamente una relación paralela con otro hombre años después, en la que incluso involucraba a los hijos de ambos. Es decir, una suerte de "los tuyos, los míos y los nuestros", pero con dos maridos.

25% de las mujeres recibe compensación económica

Un divorcio de mutuo acuerdo -en que las dos partes presentan la demanda- puede resolverse en tres meses. Sin embargo, cuando existen muchos bienes que repartir o muy pocos, la pelea puede tornarse un infierno. Una de las grandes discusiones en los juicios de divorcio comienza cuando uno de los dos cónyuges exige una compensación económica. Un 70% de las mujeres exige una indemnización, pero sólo un 25% la recibe. Se trata de un porcentaje bajo, debido, sobre todo, a que las mujeres tienen cada vez más independencia económica. Sin embargo, entre los matrimonios más antiguos se trata de una práctica recurrente que puede convertirse en un seguro de vida. Es así como existen casos en los que las ex esposas se quedan con pensiones millonarias: una mujer de 50 años aseguró una compensación de un millón y medio de pesos mensuales más la renovación de su auto -con un costo no menor a 800 UF- cada cuatro años de aquí al 2018.

Todo esto, a pesar de que el 45% de los divorciados se casó con separación de bienes, por lo que no existe patrimonio común.

domingo, 1 de agosto de 2010

martes, 27 de julio de 2010

Por fin!!!!

Nunca me sentí discriminada hasta que me tocó cotizar planes de salud. Por ser mujer debía pagar más, porque me podía quedar embarazada y ese era suficiente pecado como para castigarme. La aberración era tal que incluso isapres ofrecían "planes sin útero", es decir, el compromiso era no embarazarse y se pagaba menos. Mi caso, sin embargo, no era tan grave. Lo peor le queda a las personas que se pensionan y comienzan a enfermarse cada vez más: La isapre puede subir su plan unilateralmente y empujar así a su cliente no deseado al sistema público, que se atocha de gente enferma y con poco dinero. Qué bonito sistema, inventado -como muchos de nuestros males- durante la dictadura. Qué vergüenza.
Fallo del TC declaró inconstitucional tabla de factores de riesgo

Isapres se quedan sin mecanismo para discriminar por edad y sexo el valor de sus planes de salud

Por siete votos a favor y dos en contra, el TC dejó sin efecto parte del artículo 38 de la Ley de Isapres que otorgaba a la Superitendencia de Salud la facultad de establecer 18 tramos diferentes para determinar cuánto cobrar. “Con este fallo del tribunal estamos reafirmando que en Chile todos tenemos el mismo derecho a acceder a una salud digna, sin discriminaciones ni barreras”, dijo al respecto el senador del PPD Eugenio Tuma.


(El Mostrador)

El Tribunal Constitucional (TC) declaró inconstitucional este martes parte del artículo de la ley de Isapres que permitía a la Superintendencia de Salud establecer cobros diferenciados a los cotizantes dependiendo de su edad y sexo.

La decisión del TC respecto de uno de los puntos del artículo 38 de la citada normativa, se adoptó en una votación de siete votos a favor y dos en contra, luego de una sesión que se prolongó por más de dos horas.

Se trata de un aspecto de la ley que fue calificado en distintos sectores como discriminatorio, ya que entregaba a la Superintendencia del ramo establecer una tabla de factores de riesgo que consideraba 18 tramos.

De este modo, los ministros consideraron que si bien existen razones técnicas para establecer diferencias entre los planes de salud de las personas dependiendo de su edad, éstas no pueden significar cobros discrecionales y excesivos.

Por ello plantearon que el tema debe ser regulado por una ley especial, pero no como ocurre actualmente, con una norma de la Superintendencia de Salud.

Por eso, el TC plantea que es necesario que esta materia se regule por una ley especial y no a través de una norma dictada por la Superintendencia de Salud, como ocurre hoy.

DERECHO IGUALITARIO A LA SALUD

En tanto, el senador del PPD Eugenio Tuma celebró la decisión del Tribunal, ya que a su juicio viene a restablecer el derecho de acceso igualitario a la salud de millones de personas.

El parlamentario destacó que con este dictamen “se restablece un derecho para todos sin costos distintos, sin barreras ni discriminación”.

“Con esto se viene a hacer justicia con una demanda ciudadana esperada por los cotizantes de Isapres desde sus inicios, quienes veían que cuando se acercaban a la tercera edad eran prácticamente expulsados o presionados para la expulsión, por cuanto se les iba subiendo arbitrariamente los costos de sus planes”, explicó Tuma.

Dijo que el dictamen también corrige lo ocurrido con la mujer y el incremento de los costos de salud, ya que estas también sufren hoy en día de aumentos arbitrarios en los costos de la cotización.

“Con este fallo del tribunal estamos reafirmando que en Chile todos tenemos el mismo derecho a acceder a una salud digna, sin discriminaciones ni barreras”, concluyó el legislador.

miércoles, 21 de julio de 2010

Feliz

Tengo una lista de las cosas por las que he sido feliz esta semana. La anoté en una servilleta. Ejercicio muy recomendable para darse cuenta de que la vida es linda.

Cosas por las que soy feliz

-Canté canciones como "Maldita primavera" y "Rosa" de Sandro en karaoke.
-Tomé un chocolate dulce y caliente en una tarde fría.
-Conversé hasta las dos de la mañana con un amigo del alma.
-Almorcé tallarines con salsa de tomates preparados a la rápida por ese mismo amigo.
-Me comí un completo en el Dominó.
-Dí un abrazo de Feliz Cumpleaños e hice un regalo lindo.
-Una persona que no veía hace tres años me dijo "estás igual".
-Muchos amigos acogieron mi llamado de publicar un mensaje contra la instalación de una termoeléctrica.
-Soñé que viajaba a Buenos Aires.
-Tomé vino mientras hablaba de música con mis amigos.
-Salieron oportunidades de trabajo (no llueve pero gotea).
-Se me pasó el resfrío
-Escuché mucho el disco nuevo de Manuel García.
-Vi poca tele.
-Escuché una cumbia de Américo y la canté en voz bajita, porque estaba en el trabajo.





domingo, 18 de julio de 2010

Nos estamos quedando sin noticias

No encuentro otra explicación para una nota extraña y fome que se publicó hoy en las Ultimas Noticias, diario farandulero por excelencia. Se trata de las profesiones que se han puestro de moda tras el terremoto. Reparé en ella sólo porque mi amigo Bono me llamó para decir que sale mi foto ilustrando una parte de la crónica.

Esta es la nota y la foto. Salgo fatal, con cara de aburrida y sin saber por qué al periodista se le ocurrió que mi cara de nada se podía linkear a esto de que todo el mundo quiere ser profesor, sobre todo tomando en cuenta que no se menciona a Enseña Chile, ni al colegio de Puente Alto, ni nada aparte de una señora que será muy respetable pero que no he escuchado nombrar en mi vida.

Sólo tengo dos apuntes ante esta rara situación.

Primero, que al parecer no había noticias en LUN para la portada del domingo. Porque la nota, que quería retratar a las profesiones que han tenido un auge tras el terremoto no es más que un recocido de cifras, que tiene como ilustración principal una foto de George Clooney...porque el periodista, parece que a falta de no tener un buen comienzo para su historia, parte contando brevemente el papel que el actor hace en la película "Amor sin escalas". Se nota demasiado el pegado con engrudo.

Segundo, qué fatal eso de que las imágenes de una anden por ahí y puedan ser publicadas en cualquier medio. Si ni siquiera me han entrevistado alguna vez de LUN! Pensando en el origen de la foto, sólo atino a pensar que fue sacada una vez que me entrevistaron, en enero y a raíz de mi participación en Enseña, del diario El Mercurio.

Bonus Track: Compré el diario para ver de qué se trataba la nota (qué más encima fue portada) y me di cuenta de que cada vez que cierro las páginas...¡George Clooney y yo nos besamos! Qué top!

martes, 13 de julio de 2010

Llegan los bebés...se acercan los treinta

Laura es la hija de mi mejor amiga de la universidad y probablemente nazca en las próximas dos semanas, en el hospital Luis Tisné. En los últimos cinco años, gran parte de mi círculo de amistades ha pasado por la experiencia de la maternidad. Mis visitas a la clínica para esperar un nacimiento ya tienen su rutina: llego, saludo a la familia, converso un rato si es que hay confianza, me voy a comprar un café y nos sentamos a esperar las esporádicas y nerviosas salidas del padre de la criatura con las noticias de los centímetros de dilatación de la madre. Y la guinda de la torta es ver al bebé a través de un vidrio hasta que la enfermera nos pide que lo dejemos descansar.


Mi primer parto fue de larga distancia. Estaba en Concepción y mi amiga del colegio le pidió a su pololo que me llamara para avisar que venía Sayén. La conocí meses después. Uno de mis últimos partos fue el de mi prima Ale. Eramos veinte personas esperando a Magdalena y bebiendo sidra en el estacionamiento mientras la bebé dormía en su cuna. Entre medio, nacieron Sofía, Oscar, Pablo, Manuel, Leonor, Clara...


Los treinta


Cuando estaba en la universidad, aquella gloriosa del arco de Medicina en Concepción, tuve un grupo de amigas con las que compartimos todas las lluvias y los carretes. Hace cinco años jugábamos a lanzarnos de la escalera del segundo piso a un colchón, en una casa demasiado elegante para nosotras. Pintábamos lienzos de protesta en el living de la casa, hacíamos engrudo para pegar los afiches, nos subíamos a las mesas de un bar a cantar algún clásico del repertorio latinoamericano.
Hace menos de tres años, nos emborrachábamos en el dormitorio de una de ellas y nos sacábamos fotos parodiando a Sex and The City.

De repente, tres de las cinco chicas tienen hijos. Y cuatro de cinco tienen pareja muy estable. Soy minoría absoluta.



Hace poco hablaba con un amigo acerca de los treinta años y de que no me imagino cumpliéndolos. No se si me va a dar una crisis, si voy a sentir que se me va el tren, o voy a hacer una fiesta en la que nos veremos un poco más viejos y bailaremos la Mayonesa como los treintones de hoy alucinan con la música podrida de los ochenta. Quizás ni siquiera me de cuenta. En una de esas, me empiezo a juntar con gente más joven, sólo por no querer asumir que ya soy adulta. O con gente más vieja, para seguir siendo la péndex del grupo.

Algo de esto se me va a pasar por la cabeza cuando esté sentada en la sala de espera del Luis Tisné esperando a Laura, la hija de mi mejor amiga de la univesidad.