martes, 9 de noviembre de 2010

La tía María

Hay personas que son parte del mapa de la vida de cada cual. Cuando desaparecen, es como una mancha de tinta en ese mapa. Algo se borra, se empieza a hacer difuso. Los recuerdos te dan pena y luego una sensación como de vejez de la memoria. De que todo lo que pasó con esa persona fue un sueño.

Ayer murió la tía María. Mi relación de parentesco con ella es difícil de explicar, pues se supone que era prima de mi abuelo, pero en los albores del 1900 los parentescos estaban muchas veces definidos por relaciones de amistad más que de sangre.

Ella estuvo siempre ahí, cariñosa y amable. La conocí vieja. Nunca imaginé cómo habrá sido de joven. Recuerdo que siempre me decía cosas halagadoras cuando iba a su casa, que me encontraba linda o simpática, cosas que diría una abuela a su nieta. Y me ofrecía un vasito de Coca-Cola.

Hoy lloré cuando supe la noticia. Los personajes que poblaron mi infancia van desapareciendo. Se van al libro de la memoria. Lloré y pensé en ella, en los que se fueron y en los que se irán. Escuché en mi mente la canción de Pedro Aznar, "Amar y dejar partir". Me quedo con la letra:

Lo que algún día
tuvo comienzo
tendrá fin
somos lluvias
en un río de abril

Todo se marcha
todo nos deja
seguir
es pañuelo que se agita
vivir

Cuando no estés
serás una sed
hebra de luz
en mi ser
tu ser

Cuánto camino
hicieron mis pasos
aquí
hoy soy sólo los abrazos
que di

La arena sabe
amar y dejar partir
quién pudiera
tan liviano
fluir

Cuando no esté
me harás florecer
en tu recuerdo
y seré
seré...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Celebrando los 200

Esta cosa de las fiestas patrias siempre terminan saturando de patrioterismo, "banderismo", chovinismo y todos esos ismos que nos hacen sentir como borregos siguiendo discursos que llaman a una cosa indefinida que bautizan como unidad nacional y defensa de los valores patrios. Me cargó la celebración oficial del bicentenario porque estuvo repleta de discursos excluyentes: que somos un país a punto de ser desarrollado, sin grandes conflictos sociales, que baila cueca, que se levanta del sufrimiento una y otra vez...En fin, discursos todos que dejan fuera a una parte importante de los chilenos, que solo tienen como misión en la vida ser comparsa de una elite que los incluye en su imaginario (y en sus oraciones, por cierto) cuando quedan atrapados en el interior de un yacimiento minero.

Estas celebraciones son un reflejo de lo que nos falta como país. Mientras todos los supermercados adornaban sus góndolas con banderas y papelería tricolor, se negaban a dar feriado a sus trabajadores. Y cuando una ley los obligó, los dueños de uno de ellos, el Jumbo, decidieron que mantendrían sus locales abiertos durante tres días para que los consumidores pudieran comprar la carne para el asado, incluso si se les ocurría hacerlo a las 3 de la mañana. Un local abierto 24 horas no sería motivo de reclamo si esta misma empresa no pagara la miseria de $ 2.400 pesos por hora extra a sus trabajadores. Viva Chile.

Eso es la celebración oficial. En cuanto a las celebraciones personales, debo decir que esta fue una de las mejores fiestas que he pasado en mi vida. Fui a casa de mis padres en la localidad rural de Pataguas Cerro. Y pude vivir un poquito como vive esa comunidad. Fue increíble: no paramos de reír, bailar, comer cualquier cosa salida de las cocinas siempre encendidas, tomar mate. Y fuimos con familia y amigos a la fiesta costumbrista. Una fiesta en la que no se escucha más que grupos folclóricos de la zona y se come sólo la comida tradicional, por decisión de los organizadores. Lo único que estos huasos no pudieron evitar es que se vendiera ron....hay algunos que no abandonan sus costumbres etílicas por nada.

Más que por la fiesta, lo que de verdad hizo de esta celebración memorable es que todos parecían ser amigos. Incluso los que no se habían visto nunca se saludaban e intercambiaban palabras, cosa que no es muy habitual en el cotidiano chilensis. Alguien te sacaba a bailar y no podías decir que no. Y cuando pusieron cumbias, los jóvenes no aguantaron mucho rato y pidieron que volvieran a tocar cueca.

En esta feria, el grupo que está contra la termoeléctrica tuvo su stand. Aunque terminé medio insolada por estar toda la mañana armándolo, fue una gran experiencia. Mucha gente se acercó a preguntar, a firmar su apoyo o a decir que estaba a favor de este tipo de plantas. Fue enriquecedor y a la vez, una muestra de que no estamos tan dormidos como parece.

La despedida de esta fiesta y de los amigos fue triste, como si hubiésemos compartido toda una vida. Nos abrazamos con nostalgia prematura porque va a pasar mucho tiempo antes de que volvamos a vernos. Ojalá sea en una celebración como ésta, en la que la sencillez es la premisa y el ánimo de disfrutar y conocer a otros, lo que se debe llevar puesto.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Diego Portátil

Fui a ver el documental "Diego Portales, la Ultima Carta". No me acuerdo el nombre de la realizadora pero es de la productora "Sólo por las niñas". La historia parte cuando encuentran los restos mortales del ministro -que fue un presidente en las sombras después de la Guerra de Independencia- en la Catedral de Santiago. Portales es retratado como un tipo duro, que hace lo que está a su alcance, desde desterrar a sus enemigos, fusilarlos y decretar leyes secretas, para que el país tenga un orden aceptable para poder empezar a hacer negocios en él.
La cosa es que me queda la misma sensación de siempre respecto a los personajes históricos: pueden ser unos salvadores de la patria o unos verdaderos hijos de puta. Nada nuevo en eso, salvo las intervenciones de Gabriel Salazar, siempre poniendo la nota izquierdosa entre tanto historiador de derecha.
Salazar es un maestro. Premio Nacional de Historia, dedica su investigación a todos aquellos que la historia oficial no cuenta, como los niños guachos, peones, proletarios...los pobres.
En una de sus intervenciones, Salazar concluye que nuestra idiosincrasia es hija de la dictadura (de todas las que han habido en la historia de Chile) y de las intervenciones militares. Todas nuestras constituciones nacen a partir del autoritarismo. Nunca pudo participar otro que no fuera adicto al tirano de turno, pensemos en un Jaime Guzmán en tiempos de Pin8. De ahí en adelante entonces...todo mal. Se nos dice que somos un país ordenado, pero en realidad somos un país plagado de sumisos ante el autoritarismo de unos pocos (concluye el documental), los mismos de siempre. Los que redactan constituciones, los que reprimen en la calle y los que en unos cien años más van a ser encontrados y vueltos a enterrar, como Portales -el gran puta madre de la patria- con honores de Estado.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Bar The Clinic

Yo pensaba que era como un Liguria barato, pero fue una sorpresa agradable el Bar The Clinic. Es cierto que hay mucha gente engrupida por la marca, pero también hay otra que va a disfrutar genuinamente de platos como el "Longueira", longaniza larga con dos papas al lado (nada a la imaginación) que está para convertirse en un clásico. Un detalle que terminó de conquistarme, además de la carta con chistes y buenos nombres de comida y bebida, fueron las frazadas en el patio, que sirven para incentivar al público a quedarse en invierno. Más encima, si en el lugar donde están se promocionan, cómo no, como "zafradas pal frío". Chilenismos nuevos y antiguos se mezclan con música de Los Jaivas y Sol y Lluvia para los nostálgicos...una estética que se ha estado instalando de a poco en bares de Santiago.
Le doy tres millones cuatrocientas mil estrellas y un longueira, parafraseando al pendejito este que critica películas en El Mercurio.

domingo, 29 de agosto de 2010

El pueblo unido

"La familia minera no es la que
conocimos hace 100 o 150 años,
hoy el minero es educado...un minero
que se puede sentar en cualquier
mesa de Chile"
Mario Sepúlveda, atrapado en la Mina San José

El drama de los 33 mineros atrapados en el yacimiento San José ha emocionado a todo el país. Nadie puede quedarse afuera cuando se ve en televisión un video de un viejo minero enviando saludos a su familia, diciendo que están bien y que tienen esperanzas de salir.

Esta historia, en la que el Estado y la empresa privada una vez más son cómplices de la precariedad en el trabajo de los obreros de Chile, muestra una cara diferente. Las palabras de Mario Sepúlveda lo reflejan. Dicen "ya no somos los ignorantes que pensaban que éramos". Pura conciencia de quien se es y de lo que se tiene para luchar.

Esta historia ha sido la epopeya del pueblo unido. Desde el chofer del camión que no durmió para recorrer medio Chile para llegar a tiempo con la sonda, hasta el carabinero que juega fútbol con los hijos de los atrapados. Parvularias que les hacen clases, un señor anónimo que reparte agua potable en el campamento donde esperan los familiares, operarios de máquinas haciendo turnos de 24 horas. Todos, reconociendo que la unidad hace la fuerza. El pueblo unido versión 2.0.

Otro ejemplo de pueblo unido es lo que pasa con la pelea contra las hidroeléctricas y las termoeléctricas a lo largo del país. El caso más evidente es el de Punta de Choros: una comunidad pequeña que se organiza de a poco, defendiendo una de las reservas marinas más bellas de Chile, a la que termina adhiriendo todo un país. Este grupo organizado consiguió que el presidente y su gobierno cambiaran de planes: si a principio de año la empresa Suez Energy, encargada del proyecto de instalar la central cerca de la reserva, recibía el visto bueno del Ejecutivo, tras la protesta ciudadana en las capitales regionales de casi todo el país, Piñera detuvo el proyecto, usando las típicas artimañas de la elite chilena: el llamado al amigo que conoce al amigo y que detiene el proyecto. Cero institucionalidad, puro compadrazgo. Por lo menos, como pocas veces ésta fue a nuestro favor.

Las comunidades rurales ya no somos las mismas de hace 100 o 150 años, parafraseando al amigo minero. Los hijos de los campesinos salieron a estudiar y ahora aportan desde sus saberes, que mezclan la experiencia del campo y la ciudad. Las poblaciones rurales no reclaman contra la instalación de una termoeléctrica por causa de su ignorancia sino todo lo contrario: porque saben de los perjuicios que traen y lo pueden demostrar con cifras y datos, tal como les gusta a los tecnócratas.

En esta mano -como dijo el huaso- a ver quien es mas "agallao".


viernes, 20 de agosto de 2010

El doble taller

El maestro del periodismo, Ryszard Kapuscinski, decía que los periodistas debíamos tener una cultura del doble taller. Es decir, una cosa es tener que correr por la crónica y hacer la pega para cumplir con los tiempos y espacios de la redacción, pero otra es madurar las ideas, escribir con pasión y buscar historias que a lo mejor nunca nos harán millonarios pero sí inmensamente felices.

En una interpretación libre de la idea del doble taller, les dejo uno de mis proyectos paralelos. Más que nada para que me ayuden a su difusión. Se trata de la pelea de una comunidad rural contra la instalación de una termoeléctrica. La eterna historia de David y Goliat. ¡Hasta cuando, Goliat, déjate de joder!

www.pataguasintermoelectrica.cl

Mientras más difusión, más creceremos las y los pequeños davicitos.

Tres ideas para antes de dormir

(Extraído del facebook de Pancha Aguilar)

Preguntarnos a cada momento es un ejercicio neuronal, una acción que nos mantiene vivos, conectados con el exterior e intensamente con el interior. Entre el viaje de vivir, de estar presentes y ausentes la mayor parte del tiempo, vamos construyendo casualmente una breve intención de proyecto, algo parecido a un timón que se inclina a la suerte de los vientos que soplan.


Existen casos donde el timón parece ser guiado por "otros". Para muchos es agradable ser tirados por bueyes, parece una buena estrategia dejar que alguien gaste sus fuerzas mientras guardamos nuestras energías para algo que no sabemos bien qué es. La idea es flamear, flotar hasta que alguien nos diga para dónde ir y cómo hacer el viaje.

Sin embargo y por fortuna, existen los que tienen su propio timón, el llamado "proyecto personal". Descubrir qué hacer en la vida y con ella, es algo que requiere tiempo, y no en sentido cronológico, sino TIEMPO, espacio, aire, reflexión, hasta fascinarnos con todo aquello que abarcan los ojos. Ni un momento parece perdido y todo sorprende, todo parece tener explicación, sentido e intención por existir. Cada elemento parece intervenir y colaborar con dicho proyecto.

Pero, sin embargo, no obstante :), el proyecto no tendría sentido si no es capaz de colaborar con el plan mayor, aquel plan que podríamos definir como humanidad, niños, mujeres, pequeños pueblos, analfabetos, pobres, vulnerados, incapaces, corazones, sonrisas, universo, etc. Existe algo más afuera de nosotros, además de ese insistente hábito de mirarnos el ombligo...